Ya os presentamos a Brigitte Lahaie anteriormente. Hoy queremos hablaros de una de las películas en las que participó “La Rabatteuse”, dirigida por Claude Bernard-Aubert en el año 1978.

El argumento es sencillo la pareja de Jocelyne (Brigitte) tiene que irse de viaje y deja la deja al cuidado de su mejor amigo Robert (Guislain Van Hove). Ella para agradecérselo le consigue citas con todas las mujeres que desee y no duda en sumarse a los encuentros sexuales. La película representa la fantasía de muchos hombres de poder acostarse con aquellas mujeres que se van encontrando en su quehacer diario y que consideran atractivas . Una azafata, una dependienta de una tienda de ropa, dos chicas que están en una terraza de una cafetería…Al principio las escenas cuentan con calma la seducción entre los protagonistas hasta que estos acaban acostándose juntos pero hacia la mitad de la película ya vemos una secuencia continua de chicas entrando en la casa de Robert, acompañadas de Jocelyne, para participar en los sucesivos revolcones.

Aunque el argumento no sea gran cosa la película, como casi todas las de esta época, funciona bien por varios motivos. Uno es la normalidad con la que las escenas sexuales se insertan en la trama, los actores se conocen, se desvisten y después empieza el sexo. Otro es el protagonismo de los decorados y del vestuario. Todos los amantes de lo vintage disfrutarán con la decoración del bar, de la tienda, de la casa del propio Robert y con la ropa que llevan principalmente las protagonistas femeninas.

 

 

 

La otra parte “excitante” y diferente de la película son las escenas sexuales. En concreto hay dos secuencias una hacia la mitad y otra hacia el final que “rompen” moldes. En la primera el protagonista masculino se las arregla para penetrar a dos mujeres a la vez, una con su pene y otra con un dildo que se pone del revés, de tal manera que la chica que está detrás es penetrada por el artefacto plástico.

En la segunda Robert penetra a una de las actrices mientras la otra, asistida por Brigitte, se lo hace a él con un dildo.

De esta manera el film no aburre y presenta una buena variedad de escenas dentro de la limitación de contar con un solo actor masculino. Además no hay escenas eyaculaciones, las partes sexuales se terminan cuando el espectador entiende que Robert y Jocelyne han sido capaces de seducir a otra mujer y acostarse con ella. Por todo esto seguimos recomendando el visionado de las películas francesas de los años 70.

(pincha en la imagen de abajo)