La línea que separa el dolor del placer es muy delgada.

Con el ritmo de vida que llevamos y con la cantidad de estímulos que recibimos en el día a día, la imaginación no para de moverse y cada vez se nos antojan más ideas en la cama, por disparatadas que en un principio parezcan.

 

Realmente, no hay nada disparatado hasta que no se conoce y se profundiza en el tema. Tanto para ti como para mi, también era un mundo la primera vez que pensábamos tener sexo y ahora la facilidad con la que todo entra y sale es de lo cotidiana. Existen prácticas sexuales que refuerzan la complicidad de la pareja pero que socialmente están muy fustigadas, nunca mejor dicho. Hablamos del sado erótico, de su origen y de cómo puede influir en las relaciones de pareja, avivando el fuego con látigos de pasión.

 

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Origen del sado erótico.

El término sado es una abreviatura de sadomasoquismo, palabra que hace referencia al placer que se obtiene cuando se ejerce dolor hacia otra persona. Su antónimo es el masoquismo y es el placer que se tiene al ser humillado por otra persona (el o la Dómina) que ejerce la dominación ante el sumiso o ante sí mismo.

 

El masoquismo se remonta a finales del siglo XIX cuando se publica un libro del autor Leopols Sacher Von Masoch denominado “La Venus de las Pieles” que explica cómo un hombre solicita a su esposa ser tratado como un esclavo para su disfrute erótico. La mujer accede y comienza una relación de complicidad que acaba con la firma de un contrato entre ambos estipulando las cláusulas que respetarían y lo que estarían dispuestos a soportar y a ejecutar. El sadismo, por su parte, procede del francés Marqués de Sade, en cuya literatura exponía escenas de sexo depravadas y de dominación extrema.

 

Como vemos, estas prácticas sexuales, aunque la literatura erótica actual haya retomado, tienen su origen siglos atrás. Al fin y al cabo, ya sabemos que el sexo es la actividad más antigua que existe, por lo que los límites eróticos siempre han sido objeto de expansión en todas las culturas.

 

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Diferencias del sado erótico con el BDSM.

Muchas personas confunden ambos conceptos. No todo son esposas, látigos y dildos con forma de cola de perro. El BDSM son las siglas de Bondage, Disciplina y Sadismo. Este término engloba varias prácticas sexuales que giran en torno a un contrato sexual donde hay prácticas de dominación, sumisión, sadismo, bondage… Es como un todo.

 

Por su parte, el sado erótico o sado light es una versión más relajada con unos encuentros más suaves entre la Dómina/o y la sumisa/o. Un espacio donde recrearse con todo tipo de juguetes eróticos y sentir placer con algunas prácticas que van más vinculadas al roce y a los sentidos que al dolor en sí. Pero como en el libro del sexo no hay nada escrito todo el mundo o todas las parejas que busquen iniciarse en esta nueva órbita debe hablar con calma y sinceridad con la otra persona que practicará el sado erótico. Por ejemplo, definir bien qué se va a hacer, quién va a tener cada rol, hasta dónde estamos dispuestos a llegar y en qué momento querremos parar, son algunas de las pautas que hay que esclarecer porque el sexo es, siempre, para el disfrute de ambos.

Si, por el contrario, no estás emparejado y quieres probar esta experiencia por ti mismo, ponte en manos de profesionales que puedan tratar contigo este servicio. Por ejemplo, en muchas casas de citas, como por ejemplo en cleopatraescorts.com, se puede disfrutar de estas fantasías.

 

Y permaneced atentos/as, porque en el próximo artículo os daremos unas cuantas idea para que podáis reavivar la pasión