Ese gran desconocido para algunos/as y ese gran descubrimiento para otros/as.

Hoy nuestro post se lo dedicamos al sexo anal. Ya os advertimos que es probable que necesitemos un par de entradas para tratar este tema con detalle. Aun así, comenzamos con una estadística que, en parte, ha sido la motivación para animarnos a hacerlo y es que:

“El 46% de las mujeres practica el sexo anal con su pareja”

Sin entrar a discutir si es un dato fiel a la realidad (hemos encontrado esta estadística con algunas variaciones) o si nos parece una cantidad demasiado grande (o no), lo que sí sabemos es que el sexo anal, o la sodomía, viene desde muy atrás, exactamente desde Sodoma. También hay indicios de esta práctica en Egipto, Grecia, Roma, Edad Media… pero para este tipo de datos ya tenéis la wikipedia.

Para muchas parejas heterosexuales, el sexo anal puede ser una alternativa que produzca grandes satisfacciones. Aun así, sigue siendo considerado un “tabú” y son muchas las dudas que genera.
Hay personas encuentran placentero el sexo anal y con él logran  alcanzar el orgasmo. Sin embargo, otras personas lo consideran doloroso. Existen varias formas de penetración anal, ya sea con el propio pene, un dedo, juguetes y arneses o strap-on; y dentro de ésto, todas las posibles combinaciones que se os ocurran.

No os vamos a enseñar nada nuevo, si habéis llegado hasta aquí puede ser por dos razones:

  1. Que os atraiga el tema porque lo conocéis, lo habéis probado y os gusta (y por si os contamos algo nuevo).
  2. Que os atraiga porque lo desconocéis y no lo habéis probado.

Si sois de los que habéis marcado la segunda opción, solo tenemos un consejo que daros: que lo probéis. Esta es la única forma de saber si os gusta y si os sentís cómodos o no. Eso sí, os recomendamos empezar con moderación, no vayáis a haceros daño, ya que puede que no queráis volver a saber del sexo anal en vuestra vida.

Unos cuantos consejos rápidos (ya seas chico o chica) pueden ser:

  • Procurar una buena relajación corporal.
  • Utilizar un lubricante no irritante, tanto en el pene o dedo, como en el ano. A diferencia de la vagina, el ano no se autolubrica.
  • Permanecer atentos a cualquier signo de dolor.
  • Jamás realizar una penetración vaginal luego de la anal. Corremos el peligro de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto.
  • Intenta buscar las posturas más cómodas. Al igual que cuando empezaste a tener relaciones sexuales, el sexo anal también requiere de cierto período de aprendizaje.

En nuestra próxima entrada os hablaremos de diferentes variantes y juguetes para practicar el sexo anal. Ya os advertimos que nos íbamos a extender bastante con este tema  😉

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info: sexoparaparejassalud180entremujeres, wikipedia