Todos hemos oído hablar de él; pero ¿sabemos realmente en qué consiste? Hemos estado investigando acerca de esta práctica sexual de la que muchos hablan para poder acercaros nuestro primer tutorial. Comenzamos!

La palabra “tantra”, es una palabra sánscrita que significa “esencia”. La práctica del sexo tántrico tiene mucho de gozo, de celebración, de placer por el placer mismo.

Lo que sabíamos con anterioridad es que nació en la India y que se basa en alcanzar el orgasmo de forma “slow”, sin prisas, disfrutando de las sensaciones y del contacto con nuestra pareja. Nos habían contado que significaba algo así como “eyacular hacia dentro”; pero lo cierto es que se trabaja para retrasar el orgasmo al máximo para obtener y proporcionar un placer intenso que nos puede llevar más allá de los límites conocidos… ¿Al Nirvana?

Lo primero que debes tener claro es que para practicar sexo tántrico, debes olvidarte del sexo convencional: debes olvidar todas las pautas y conductas que has estado practicando durante años y abrir tu mente.

Entonces… ¿cuanto menos sexo, mejor sexo?
Una menor frecuencia sexual, logra resultados maravillosos. A primera vista cuesta comprenderlo, (y ponerlo en práctica), pero, la abstinencia ayuda a acumular la energía sexual. Los tántrikas (practicantes de tantra) piensan que la eyaculación es una pérdida de energía y que con eyacular una vez al mes, el cuerpo fisiológicamente tiene más que suficiente. “La solución tántrica es prolongar la etapa última, la más intensa, inhibir el espasmo para permanecer indefinidamente en el punto límite. Ese es el verdadero orgasmo masculino”. Además, en el Tantra a la mujer no se le considera un simple “recipiente sexual”, sino una diosa que da y recibe energía.

Los textos que hemos leído también le dan mucha importancia al espacio en el que se va a desarrollar toda la acción. Sobran los cojines y sábanas que puedan molestar, cuanto más espacio tengamos y cuanto más cálido sea mejor. Son importantes una iluminación tenue, música relajante, un aroma suave,… Recomiendan también comenzar con un baño relajante, para que la piel esté más suave y nuestra mente despejada y libre de preocupaciones.

El primer paso, es la mirada: dicen que si miras fijamente a tu pareja lograrás conectarte con ella y encender el deseo.
A continuación, llegará el momento de las caricias, los masajes y los besos lentos. Masajea a tu pareja lentamente. Explora todo su cuerpo excepto los pechos y genitales. Haz movimientos largos, circulares y buscá el propio placer de hacer el masaje. Atención: es muy importante llevar un ritmo apropiado en la respiración y mantenernos concentrados en nuestra pareja: ahora mismo solo existís los dos y el placer que os dáis mutuamente.

Penetración: En el sexo tántrico la penetración es un paso más, no algo esencial ni un fin. La primera etapa de la penetración debe ser estática, en la cual el pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos órganos se empezarán a mover libremente, dejándose llevar por el momento. Esta parte se realiza, normalmente, con la postura clásica de dominio conocida como Kali. “Para emular a Kali, la mujer se pone en cuclillas y el juego sigue. Los movimientos pueden ser lentos o vigorosos, la mujer puede detener el movimiento pélvico y dedicarse a usar los músculos internos de la vagina para apretar, acariciar el pene. El hombre está quieto, se relaja y deja que la mujer haga lo suyo.

El tantra te ofrece numerosas posturas y posibilidades de disfrute. Aquí te dejamos algunas de las más placenteras.

1. ‘El beso del deseo’. La pareja se acuesta uno junto al otro y comienzan a besarse mirándose a los ojos. ¿La dificultad? Deberéis mantener las manos quietas pues está prohibido tocarse. De esta manera se trabaja el control de la excitación y se entrena la resistencia.
2. Padm. Una de las posturas sentadas más populares. El hombre se sienta con las piernas cruzadas y la mujer se sienta en su regazo, rodeando el cuerpo de él con sus piernas. Para realizar los movimientos sexuales, el hombre apoya las manos sobre los hombros de la mujer ejerciendo suaves presiones.
3. Kali. La mujer se sienta en cuclillas sobre el hombre y sin moverse comienza a trabajar con los músculos de la vagina. El resultado final es un orgasmo prolongado que liberará a la pareja de energías que puedan tener bloqueadas.
4. Gajasawa. Ella se tiende boca abajo con las piernas abiertas. Él se tiende sobre ella también boca abajo, arqueando su torso para facilitar la penetración.
5. Janu-kuru. De pie, uno frente al otro, él pasa los brazos por detrás de las rodillas de ella y sosteniéndola con la parte interna del codo, la levanta hasta la altura de la cintura, mientras ella con ambos brazos se agarra del cuello de él.

Se pueden hacer variaciones de postura durante todo el tiempo que dura la práctica; pero generalmente la mujer siempre va a estar encima del hombre en el momento del orgasmo.

El orgasmo: Si la erección es muy fuerte y sientes que se acerca la eyaculación, volved a los ejercicios de respiración con caricias suaves, y si aún así la erección sigue, puedes hacer presión en la zona del perineo. Cuando sintáis que los dos estáis realmente preparados, dejáos llevar hacia el orgasmo más largo de vuestras vidas.